Atención Temprana y Terapia Acuática para mejorar la calidad de vida de niños con epilepsia
Con motivo del Día Internacional de la Epilepsia, que este año se celebra el 9 de febrero, ponemos en valor la importancia de la Atención Temprana y de programas terapéuticos innovadores como el Programa Poseidón para favorecer el desarrollo y la inclusión de niños y niñas con epilepsia.
La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes en la infancia y la adolescencia. Más allá de las crisis epilépticas, esta patología puede influir de forma significativa en el desarrollo motor, cognitivo, emocional y social de los niños y niñas que la presentan, haciendo necesaria la intervención a través de terapias especializadas que favorezcan su desarrollo integral y su calidad de vida.
De esta forma, la intervención terapéutica desde un enfoque transdisciplinar, como la que se desarrolla en la Unidad de Atención Temprana y Rehabilitación Infantil de la Fundación Instituto San José, resulta determinante para reducir el impacto del trastorno y potenciar al máximo las capacidades de cada niño o niña.
La importancia de la intervención desde la Unidad de Atención Temprana
La atención temprana que desarrollamos en la Fundación Instituto San José se realiza siempre desde un enfoque individualizado, seguro y coordinado. Los profesionales de las diferentes áreas (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología y psicología) conocen el tipo de epilepsia, las pautas de actuación ante una crisis y adaptan el entorno terapéutico para minimizar riesgos, ajustándose a las necesidades específicas de cada menor y a su momento evolutivo.
“La atención temprana no solo actúa sobre las dificultades existentes, sino que también previene la aparición de futuras limitaciones, favoreciendo la autonomía, la participación social y la inclusión educativa de los niños y niñas con epilepsia. La terapia no elimina la enfermedad ni evita la aparición de crisis, pero sí reduce su impacto funcional y ayuda al niño a alcanzar su máximo potencial” apunta la Dra. Ana Navarro, coordinadora de la Unidad de Atención Temprana y Rehabilitación Infantil de la Fundación.
Muchos niños son derivados al ámbito de la atención temprana a través del sistema sanitario o educativo, pero las familias también pueden acudir por iniciativa propia a servicios de atención temprana o a terapias específicas sin necesidad de esperar una derivación formal.
El diagnóstico de epilepsia en la infancia suele generar incertidumbre y preocupación, sobre todo si es farmacorresistente, por lo que la colaboración entre familia y equipo rehabilitador es esencial. Sara Rodríguez, logopeda de la Unidad puntualiza que “para las familias es muy importante recibir orientación y apoyo emocional, pero es esencial que adquieran herramientas prácticas fundamentales para el desarrollo del proceso terapéutico”.
El Programa Poseidón: el agua como herramienta terapéutica
Dentro de nuestro modelo de atención integral también desarrollamos programas innovadores como el Programa Poseidón: agua, aprendizaje y salud, una propuesta terapéutica que utiliza el medio acuático como herramienta de intervención.
A través de sesiones estructuradas y adaptadas a las necesidades de cada participante, el programa trabaja aspectos como la coordinación, la comunicación, la autonomía y la confianza, desde una perspectiva terapéutica como educativa.
El entorno acuático ofrece condiciones especialmente beneficiosas, ya que facilita el movimiento, reduce el impacto articular y proporciona estímulos sensoriales que favorecen la regulación postural, el control motor, la atención y la percepción corporal.
Además, el agua se convierte en un espacio seguro, motivador y privilegiado para el desarrollo emocional y social, fomentando la autoestima y la relación con otros, elementos clave en niños y jóvenes con epilepsia, que en ocasiones pueden experimentar limitaciones en su participación en actividades lúdicas y deportivas.
El impacto de este tipo de intervenciones multidisciplinares se refleja en la experiencia de las familias. “Nuestro hijo tiene síndrome de Down y, cuando además le diagnosticaron una epilepsia grave, decidimos empezar con la terapia en el agua porque le estaba afectando al desarrollo motor. Las terapias le han ayudado a mejorar la postura, ganar fuerza y, sobre todo, nos ha ayudado a nosotros como familia para saber cómo ayudarle mejor. Ver cómo avanza pasito a pasito y que haya recuperado su sonrisa es lo más emocionante”, señala la madre de Daniel, usuario de Atención Temprana y del Programa Poseidón de la Fundación.
El Programa Poseidón evidencia que el medio acuático puede convertirse en un espacio de salud, aprendizaje y bienestar, y que las terapias multidisciplinares son la base para lograr una atención centrada en la persona y en mejorar su calidad de vida, misión clave para la Fundación Instituto San José, que es referente en la atención de personas que presentan epilepsia farmacorresistente (40% de los pacientes diagnosticados).
