Gracias Roberto, por existir.

26 Feb 2015 EspacioEsperanza
RobertoUna de las mejores noticias que he recibido en mi vida, fue la confirmación de que, por fin, era real, estaba embarazada. Un hijo deseado, una de las mayores satisfacciones que una mujer puede ver cumplida, la de ser madre….
Mi embarazo transcurría tranquilo, el tiempo pasó y Roberto comenzó a crecer dentro de mi, alimentado con toda la ilusión, amor y cariño del que su padre y yo misma eramos capaces de aportarle.
El rostro de extrañeza primero, la llamada de teléfono después, y aquella sentencia lapidaria, «algo no va bien…», quedaron grabados de manera imborrable en mi corazón.
Estaba confirmado, Roberto tenía una malformación que, de llegar a termino el embarazo, le acarrearía secuelas importantes. La decisión era nuestra. Ciertamente no tuvimos ninguna duda, Roberto ya formaba parte de nuestras vidas, estaba vivo, latía dentro de mí, podía sentir como peleaba por vivir en mi interior.
Nació amado, acogido y abrazado como un ser precioso. Su lucha por vivir sería la nuestra.
Han pasado tres años de pruebas, diagnósticos…batallas al fin en busca de un futuro mejor para él.
Su sonrisa, sus primeras palabras, el amor de su hermana, se ha ganado a toda la familia. Un ser angelical…
Han pasado varios meses desde que se fue. Jamás pensé que dentro de mi corazón cupiese tanto vacío.
Luchamos por él hasta el final. Su pequeño corazón dejó de jugar a los latidos.
Sus delicadas mejillas, rosadas y brillantes, se tornaron en amargos y heladores cuchillos que se clavaron en mi alma cuando las acaricié por última vez, al despedirme de él.
La peor de las experiencias para una madre, es la de ver morir a un hijo. Yo vi morir al mío. Y el dolor crece cada día, al tiempo que su ausencia.
Jamás me planteé no  tener a mi hijo. Su sonrisa llenó y llena mi vida. Fué un regalo para nosotros. Merecía vivir, merecía luchar, merecía sonreir, conocer a su hermana…
Nuestras vidas nunca serán las mismas gracias a él. He aprendido a valorar cada gesto, cada palabra, cada momento que pasamos juntos.
La vida es digna y preciosa, valorarla debería ser una asignatura obligatoria. Te quiero Roberto.

mami.

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